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Estrategias de movilidad para el mundo sanitario

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La movilidad, para todos los sectores productivos, ha pasado de ser una moda a una auténtica necesidad. Todo el mundo quiere tener una app propia, desde nuestro restaurante favorito hasta la tienda de ropa de la esquina. Los clientes las buscan, las instalan y las usan y, cuando no están disponibles, las reclaman.

El mundo sanitario no está exento de esta necesidad y desde hace un tiempo, aunque tímidamente (especialmente en el sector público, más retrasado que el privado) ha comenzado a incluir entre sus sistemas la posibilidad de contactar con algunos de sus servicios (sobre todo administrativos) a través de páginas web y apps.

Sin embargo las organizaciones sanitarias han abordado el diseño y creación de estos nuevos servicios de forma desorganizada, casi atropellada para cubrir la necesidad lo antes posible y a cualquier precio. Es hora de que el diseño y construcción de aplicaciones móviles afronte una nueva etapa en su evolución y lo haga de la mano de estrategias corporativas que permitan un crecimiento, desarrollo y mantenimiento sostenido, técnicamente adecuado y adaptado el entorno que tenemos actualmente.

¿Por qué hace falta diseñar una estrategia de movilidad?

En cualquier entorno en el que nos movamos, cualquier acción que realicemos debe basarse en una estrategia previamente establecida. Los pasos a seguir deben ir encaminados en una línea coherente, empleando los medios adecuados y según un curso previamente trazado. De otro modo se corre el riesgo de correr como pollo sin cabeza.

La sociedad actual requiere cambios, y los exige rápidamente. Por ese motivo, disponer de una estrategia de movilidad permitirá a las organizaciones dar una respuesta adecuada y a tiempo a los requerimientos y necesidades de sus pacientes y profesionales. Además, cualquier desarrollo debe realizarse de acuerdo a una arquitectura previamente establecida, basada en estándares abiertos, que permita tanto su mantenimiento como su evolución futura. Tampoco deben olvidarse todos los aspectos relacionados con la seguridad de la información (máxime en el entorno sanitario), que deben ser cuidados con extremo detalle para respetar escrupulosamente la legislación vigente. Y todo ello, como siempre, con el menor coste y uso de recursos posible.

Todo lo anteriormente mencionado únicamente puede conseguirse si previamente se ha llevado a cabo el ejercicio de definir e implantar una estrategia de movilidad corporativa sobre la que sustentar todos los desarrollos y soluciones de movilidad que desee implantar cualquier organización.

¿Qué pretendemos conseguir con una estrategia de movilidad?

Muchos son los objetivos que tratamos de cubrir cuando diseñamos una estrategia de movilidad en una organización sanitaria. Podemos dividir los mismos en dos grandes bloques, dependiendo de a quién se oriente: pacientes y organizaciones.

En el ámbito de las herramientas orientadas a los pacientes podemos identificar, entre otros, los siguientes objetivos de las estrategias de movilidad:

  • Satisfacer las necesidades de sus pacientes a través de nuevas herramientas y aplicaciones.
  • Ofrecer una imagen moderna, adecuada a los tiempos tecnológicos actuales.
  • Modernizar los canales de comunicación entre las organizaciones y sus usuarios, simplificando procesos y agilizando trámites.
  • Empoderar al paciente, ofreciéndole mejor acceso a su información sanitaria.
  • Mejorar la percepción general de los sistemas sanitarios en cuanto a eficiencia y cercanía a sus usuarios.

La propia organización y sus profesionales también deben encontrar beneficios entre los objetivos perseguidos por una estrategia de movilidad:

  • Ofreciendo a sus profesionales herramientas que permitan desempeñar su trabajo de forma más eficiente.
  • Mejorando la atención y la satisfacción de sus pacientes.
  • Aumentando la productividad del sistema sanitario, haciéndolo más sostenible a largo plazo.
  • Reduciendo costes, especialmente en el ámbito administrativo.

Todos ellos redundarán necesariamente en un aumento de la productividad, en una mayor eficiencia en los procesos clínicos, en la creación de  mejores herramientas de ayuda a la decisión y, en suma, en una mejora sustancial de todo el sistema sanitario.

¿Cómo diseñamos una estrategia de movilidad?

Diseñar una estrategia de movilidad no es sencillo y requiere la intervención y el compromiso de muchos de los integrantes de las organizaciones. Podemos identificar 4 etapas fundamentales:

 

 

En primer lugar será necesario nombrar un comité estratégico que será responsable de definir, desarrollar, poner en marcha y mantener la estrategia de movilidad. Su papel es de vital importancia y debe contar, si no con su presencia, con el total apoyo de la dirección de la organización. Deberá contar con representación de todos y cada uno de los estamentos, especialmente con profesionales.

La primera labor de este comité será realizar una evaluación de la situación actual en términos de movilidad, estudiando la arquitectura disponible y revisando las apps existentes (situación, funcionalidad y valoración). También deberá trazar las líneas maestras de las aplicaciones que será necesario construir y las implicaciones que tendrán sobre el resto de sistemas y procesos corporativos.

Conocidos los puntos de mejora a nivel de aplicaciones e infraestructura llega el momento de definir la propia estrategia de desarrollo de aplicaciones, que deberá incluir al menos:

  • Una selección de las tecnologías a utilizar en los futuros desarrollos.
  • Un rediseño de la arquitectura corporativa para acoger los nuevos servicios a poner en marcha.
  • Una guía de estilos corporativa para que todas las apps compartan imagen y estilo unificado.
  • Una guía de desarrollo para que todas las apps desarrolladas compartan las mismas líneas maestras.

Será fundamental en este punto la estrategia de interoperabilidad e integración entre todos los sistemas, tanto los existentes como los futuros, evitando la creación de nichos e islas de información. Todos deben compartir la misma información, proceda de donde proceda. Igualmente será clave definir las necesidades que todos (aplicaciones y proveedores) deben cumplir en materia de seguridad y protección de datos personales.

Por último, se deberá abordar la forma de desplegar y poner en marcha las aplicaciones. Habrá que definir líneas de comunicación para la prescripción de los nuevos servicios por los profesionales médicos, servicios de atención al usuario, programas de formación interna de los profesionales, procedimientos de despliegue masivo y control de los dispositivos y todo aquello que ayude a poner en manos de los usuarios todos los nuevos desarrollos.

¿Y una vez que se empieza a usar, qué hacer?

Como todos sabemos, el trabajo no finaliza cuando se produce el despliegue de una aplicación, sistema o app. Las tecnologías evolucionan, las necesidades cambian, los requerimientos crecen.

Se deberá establecer (a través del mismo comité o de uno nuevo) un mecanismo de seguimiento o gobierno que se encargue, entre otros, de:

  • Gestionar el ciclo de vida de las aplicaciones incluyendo su cierre y migración cuando sea necesario.
  • Desarrollar, mantener, monitorizar y evolucionar la arquitectura de movilidad.
  • Garantizar el cumplimiento de la estrategia de movilidad, auditando los sistemas y aplicaciones.
  • Garantizar la calidad de las aplicaciones publicadas.
  • Gestionar las incidencias.

A través de estas líneas maestras es posible para cualquier organización establecer una base sólida que permita desarrollar una verdadera estrategia de movilidad.

Pedro Gonzalo

Pedro Gonzalo

Consultor especializado en eHealth e interoperabilidad sanitaria. Siempre buscando nuevos retos, ahora aprendiendo el mundo 2.0.

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Pedro Gonzalo

Pedro Gonzalo

Consultor especializado en eHealth e interoperabilidad sanitaria. Siempre buscando nuevos retos, ahora aprendiendo el mundo 2.0.

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