Skip to main content
Elecciones Electorales Electrónicas

Elecciones Electorales Electrónicas. ¿Una utopía?

Quería compartir mi experiencia como vocal en una de las mesas electorales constituidas en las elecciones generales del pasado 20 de diciembre. No os preocupéis, aunque cuente alguna anécdota que otra, mi intención no es comentar las 14 apasionantes horas que viví sentado en una silla de colegio de primaria. La idea es contar mi vivencia del proceso electoral desde el punto de vista de mi experiencia dentro del sector de las TIC y, en particular, en el ámbito de las administraciones públicas.

Cuando recibes la notificación del sorteo de las mesas, lo primero que se te pasa por la cabeza es que este año, otra vez, no te va a tocar la lotería Navidad. Se gastó mi último cartucho de suerte que quedaba para este año, aunque sea de la mala. Sin embargo, por otro lado, me generó cierta satisfacción poder formar parte de ese complejo engranaje de la democracia, en su elemento más representativo: el proceso electoral. Además, no era mi primera vez. Fui vocal de una mesa electoral en las elecciones municipales, autonómicas y europeas del año 1999. Así que me apetecía vivir de nuevo esta experiencia para ver cómo había evolucionado el proceso electoral en nuestro país. Ya estamos en el siglo XXI, la era tecnológica, la administración sin papeles y el informe CORA. Esto tiene que haber evolucionado y avanzado. No queda otra. Desgraciadamente mi ilusión duró poco. Todo sigue igual.

La primera desilusión fue el procedimiento de notificación de mi asignación para la mesa. En mi caso, me encontré un papel en el buzón de mi casa. Una fotocopia de mala calidad con una plantilla en la que alguien había escrito mi nombre a mano, sobre una línea de puntos. En el papel rezaba una leyenda diciendo que habían intentado notificarme en tres ocasiones diferentes (no decía el qué) y que tenía que ir al Ayuntamiento a recoger la comunicación.

Cuando llegué al Ayuntamiento, la funcionaria encargada tenía un montón considerable de papeles encima de su mesa con todas las notificaciones fallidas. Tras intentar localizar la mía y jurar en arameo unas cuantas veces, decidió ir al ordenador e imprimir la notificación de nuevo: Primer Vocal Titular. ¡Bingo!

Entiendo que el sorteo de las mesas es responsabilidad de los Ayuntamientos y son éstos los encargados de hacer las notificaciones. Tampoco se hacen notificaciones electorales todos los días y esto puede ser una dificultad a la hora de justificar una inversión para dotar de una solución moderna e informatizada. En cualquier caso, creo que el procedimiento es mejorable.

Tras leerme el manual para los componentes de las mesas electorales, me dio la sensación de que el proceso y el papeleo que hay que hacer durante ese día, tampoco había variado mucho en los tres últimos lustros. Actas por triplicado, generar la lista de votantes a mano… no recuerdo la última vez que escribí tanto a mano, pero seguro que era un chaval junior. No como ahora que soy un chaval sénior.

Escuché en la radio, que en Madrid Capital, las mesas electorales iban a ser electrónicas. Reconozco que me emocioné con la noticia, aunque no fuera mi municipio. Por curiosidad me informé para ver en qué consistían y lo único que vi es que iban a tener un ordenador y una impresora para hacer el mismo trabajo. En vez de a mano, lo gestionaban mediante una aplicación, pero al final había que generar los papeles igualmente. Reconozco que es un avance. Habría pagado lo que fuera por evitarme el haber escrito a mano los 539 votantes de mi mesa, pero veo que al final hay que generar todo el papeleo igualmente. Recuerdo los proyectos de simplificación de los procedimientos de la gestión administrativa en los que participé, la administración sin papeles y todos las buenas ideas del informe CORA donde la tecnología, no solo sirve para evitar que las cosas se hagan a mano, sino que también permite adaptar el procedimiento y mejorarlo. Es necesario impulsar los avances en el contexto de las elecciones e involucrar, desde el MINHAP, a todas las administraciones participantes en el proceso.

No podemos hablar de un voto electrónico, si no hay primero una renovación de los procedimientos electorales, donde se simplifique la forma de actuar. Hay que tener en cuenta que al ciudadano medio que se encuentra frente a una mesa electoral, le cuesta sobre manera entender la ingente cantidad de documentación y papeles que se encuentra nada más constituir la mesa. Por su puesto, todavía hay dificultades en el conocimiento de la tecnología para ciertas personas y la solución no es tan fácil como poner un Portátil en la mesa. Hay que buscar soluciones ágiles y sencillas de usar.

Me imagino un colegio electoral en el que los ciudadanos vayan a votar sin tener que derrochar toneladas de papel (esto daría para otro artículo). Donde el escrutinio sea inmediato y la generación de las actas automáticas. Los interventores y apoderados, no tendrían que esperar para poder coger una copia del acta del escrutinio. Se enviaría mediante notificación electrónica segura directamente a todos los partidos políticos que participen en las elecciones. Todo automático, sencillo, limpio y firmado digitalmente por los responsables del colegio. Por supuesto, con los protocolos de seguridad necesarios para garantizar la privacidad del voto.

A fecha de hoy existe tecnología suficiente, pero en lo relacionado con la administración pública lo único que hace falta es voluntad política y acuerdos para legislar en consecuencia. El último ejemplo positivo ha sido el sistema de autenticación de Cl@ve. Algo que facilita la vida al ciudadano evitando engorros con certificados y DNI electrónicos.

Mientras esto no cambia, lanzo el anzuelo por si alguien lo quiere recoger. Las notificaciones a los componentes de las mesas electorales se pueden realizar con soluciones de movilidad que aporten dinamismo y eviten la impresión masiva de las mismas. Se puede recoger la firma del notificado mediante el uso de firma biométrica manuscrita. Gfi tiene una solución al respecto llamada Biosign, que permite recoger los parámetros biométricos de la firma, incrustarlos en el documento firmado y garantizar que no se ha manipulado firmando todo el paquete con el certificado digital del organismo. Esta misma solución sería extrapolable en una mesa electoral electrónica y recoger la firma de sus componentes, a la hora de generar las actas.

 

 

Pedro Fernández Sáez

Pedro Fernández Sáez

Máster Universitario en Investigación en Informática. Con 20 años de experiencia en el Sector de las TIC, me encuentro especializado en el ámbito de las Administraciones Públicas. Actualmente desempeño en GFI labores de desarrollo de negocio, apoyo a la fuerza comercial y la generación de sinergias con las diferentes áreas de la Compañía, como Technical Account Manager para el Sector Público.

Pedro Fernández Sáez ha escrito 4 entradas


Pedro Fernández Sáez

Pedro Fernández Sáez

Máster Universitario en Investigación en Informática. Con 20 años de experiencia en el Sector de las TIC, me encuentro especializado en el ámbito de las Administraciones Públicas. Actualmente desempeño en GFI labores de desarrollo de negocio, apoyo a la fuerza comercial y la generación de sinergias con las diferentes áreas de la Compañía, como Technical Account Manager para el Sector Público.

Un comentario en “Elecciones Electorales Electrónicas. ¿Una utopía?

  1. Seis meses después de escribir esta entrada, parece que me leyeron desde el Ayuntamiento y me “castigaron” con un nuevo nombramiento como vocal en las elecciones del 26J. Ni que decir tiene que no cambió nada. Seguimos igual. Solo espero que esta XII legislatura que arrancamos sea más larga que la anterior.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *